jueves, 5 de julio de 2012

Al Este del Universo



Levitaba distraída por el cielo de Veracruz, cuando se interpuso frente a mí de un salto a propulsión, intentando sorprenderme con un ramo de estrellas recogidas al apuro de alguna galaxia. Eso habría sido lo más cercano a un amor a primera vista que tendría en mis trescientos treinta y ocho años vida hasta ahora. Pero nos sucedió algo no tan distinto, su amor me fue invadiendo de a poco, como si la vida de ese marciano azul se basara en demostrar la unicidad de esta venusina gris.

Él fue muy distinto a los demás, pues tenía un corazón solitario, aventurero y poeta a la vez. Pertenecía a una raza de seres que poseían una gran cavidad torácica, algo útil en estos tiempos difíciles pero ese no es el cuento. El día que me sentí totalmente embobada en su amor fue cuando me leyó un par de versos que mal escribió para otra, ella no era de esta constelación sino de los limites con Orión, pues vivía pegada al cinturón de asteroides de otros seres, seguro saben a qué me refiero. Me dijo que ella no los merecía, así que guardo esos versos junto con una extraña y pequeña criatura de enormes ojos, un Erfito, que consiguió en un viaje al espacio interestelar. Los guardo para la siguiente que volviera a embobar, esa soy yo. Sus versos decían así:

Te espero como quien suelta sus dudas atándolas a un asteroide
y descansa en la superficie de algún planeta
hasta que el viento solar le devuelva una aurora de respuesta.

Te espero porque mientras el universo encendía las estrellas,
ya soñaba tu presencia. Tan cerca, tan fugaz, tan bella.
Cargo tu recuerdo, el peso de un millón de soles en tu ausencia.

Si no te vuelvo a ver
encarcelaré a un núcleo mi gran corazón,
vendaré mis ojos con el oscuro espacio,
amenazaré al tiempo con no volver, 
me llenaré de temor,
clavaré con diamantes
mis manos a cometas interestelares,
soñaré con llevarte
al infinito en medio del frío.
Si te pierdo moriré tranquilo
entre los furiosos volcanes de Mercurio.

Lo cursi era que cuando lo leías, el Erfito se desintegraba en un plasma verde encendido, luego esto se elevaba y te cubría en un domo, entonces las paredes de este reflejaban lo que leías en vivos colores, como uno de esos viejos filmes terrícolas. Tan real que al ver el bello paisaje volcánico de Mercurio podías caminar sin llegar a chocar con las paredes del domo porque estas se expandían. Era tan hermoso.

Junto a él compartí eones en el asiento trasero de su DeLorean antigravitacional. Vimos morir muchas enanas blancas, incluso altero una de esas supernovas para que tomara la forma de mi rostro gris cuando estalle. Eso no era cursi, razas se extinguieron.

Cuando lo conocí, él era el encargado de la seguridad en el parque interespacial de supernovas, del que su padre era dueño, al este del Universo. Yo apenas entraba en mis primeros ciento cincuenta años, muy joven aún. Hice ese largo viaje con mis compañeras de la academia espacial, donde él estudiaba también. Todo debía suceder como la mayoría de los visitantes allí presentes ya se lo esperaban, pues el proceder del tiempo es algo que se domina ahora, nada ni el futuro es desconocido.

Salí de la órbita trazada para poder ver las supernovas al  resbalar con moco de un niño Wroensquiano, de esos babosos que no tienen pies y se arrastran. Floté lentamente hacia el centro de las supernovas, tenía una hermosa vista de todas ellas, mientras que todos capturaban el desafortunado momento en sus capacitores oculares. Sabían que me rescatarían pero yo no. Corrí con suerte hasta que noté que lo que mantenía estáticas a las supernovas era un vórtice hiperboloide rojo. Sabía que no moriría pero si me iba a despeinar, quedaría con los cabellos parados por varios días, así como cuando tocas un generador de Van De Graaff cuántico. Eso lo leí en la tableta de información que te dan al entrar al parque. Fue entonces cuando mi marciano azul entra en acción. Estaba preparado, él también sabía que tendría que rescatarme. Sin mayor apuro detuvo las revoluciones del vórtice, entonces las supernovas brillaron más, dejando espacios opacos y luminosos a la vez. Era como estar en los frondosos bosques de Saturno, en las noches sus lunas producen ese efecto de opacidad y luminosidad simultáneamente.

Y como si fuera necesario incrementó la gravedad interna de su traje antigravitacional, atrayendo mi pecho a una pequeña rapidez hacia el suyo.  El lento viaje hacia él fue eterno y cautivante mientras lo veía de reojo de pies a cabeza, hasta que choqué contra él no tan bruscamente ya que una mínima inercia llevó mis labios a su mejilla. Él estaba preparado, me esquivó. La escena fue suficiente para que lo comience a buscar en la academia, él estaba por graduarse de allí.

Luego de un par de décadas terrestres yo también salí de la academia, mientras que él por sus conocimientos en el interespacio donde vivía, ayuda en el mantenimiento de la seguridad en los confines de extensión del Universo. Viajaba por un vórtice hiperboloide azul hasta allá, cuando volvía me traía un Erfito cada vez más extraño y versos nostálgicos.

Aunque nadie estaba seguro de cómo eran los límites, decían que había agujeros negros que producen la expansión del Universo. Tampoco nadie sabe qué hay del otro lado. Puede haber una conexión a otros Universos o nada, lo seguro es que es un viaje sin retorno.

Mientras yo me ocupaba de mantener la supervivencia de razas menos avanzadas, él se ocupo de proteger al Universo entero durante los próximos cien años. Hoy se cumplen sesenta y ocho años de su desaparición, junto a su equipo de seguridad. Ahora se sabe que lo que estira al Universo son seis agujeros negros en sus límites, sin embargo aún no se conoce qué hay del otro lado de ellos. Pero no pierdo la esperanza de verlo un día nuevamente, porque desde que lo perdí comencé a entender lo que escribía en sus versos. Yo también lo espero y sueño con verlo regresar desde ese frio infinito al este del universo.

domingo, 2 de enero de 2011

¿Cuando nos veremos?


Y Dime ¿Cuándo nos veremos?, porque los días seguirán pasando, como siglos, y seguiremos lejos, como galaxias. No me hagas extrañarte tanto, como un loco enamorado. Sabes, sufriré del corazón siempre que te alejes; mis ojos ya no verán colores en los cuerpos, peor sus movimientos; mis manos ya no sentirán tu calor dejado hace días, que fluirá fríamente hasta congelarme; perderé cabello y peso, me vaciaré; no hablaré con nadie, la lengua se me caerá; a mi corazón le crecerán pies descalzos para ir tras de ti pero ciego caerá y desangrará, no te hallará; dejaré de oír lentamente tu voz y tus risas a lo lejos, como un macabro eco, porque el tiempo pasará y pasará aplastando ruidosamente mis ganas de esperarte; ya no percibiré, hasta explotar mis pulmones, ese perfume que usas, fresas con crema, que tanto me gusta; ya no podrán calarme tus besos, el calcio en mis huesos será como arena armando un castillo, me desplomaré; poco a poco se desvanecerá oxidándose, aquel olor natural tuyo guardado, tiernamente, en mis manos; intentaré nuevamente buscarte, olerte y tropezar tanteando tu forma invisible pero la tierra tratará de tragarse mis pies cansados; me desgarraré, me arrastraré, ya sin fuerzas intentaré seguir; mi ombligo se brotará, porque retrocederá torpemente mi metabolismo hasta volver a ser bebe, órgano, tejido, célula, molécula, átomo, nada; quizás al final solo me quedaré como alguna partícula cardiaca, que pretendiendo estallar en cada latido y esforzando sus neuronas en pensamientos de ti, querrá sobrevivir pero sin lograrlo me hallarás, el día que te aparecieras, junto a tus fotografías, tus cartas, tus olores, tus peluches, tus libros, tus detalles, todas las pruebas de que nunca dejaré de amarte y extrañarte tanto mi amor. Pero dime ¿Cuándo nos veremos? ¿Cuándo podré tocarte de nuevo? ¿Cuánto más tendré que esperar? ¿Cuántos besos debo guardar hasta tu regreso? ¿Cuándo volverás a irte?

martes, 14 de septiembre de 2010

Un dia solo contigo





Un punto aparte de mis dias sin ti habran de ser esos ratos que he pasado a tu lado, asi se que mi dia ha sido casi perfecto, porque con el tiempo el buen rato se me habra de acabar pero yo aun he de seguir alli aferrado de tu mano por siempre como creyente, sin notar las horas, no he de sentir hambre ni sueño ni ganas de hacer nada mas, solo he de estar mirando tus ojos, tocando tus manos, gritando tu voz hasta morirme junto a ti, pensando que habra una mejor vida solo contigo.

lunes, 5 de abril de 2010

El unico creyente de sus locuras


También sueño con la noche larga en que ella logre entenderme en cualquiera de mis estados cardiomentales: como raro, como sabio, como idiota, como el unico creyente de sus locuras o como ese loco enfermo del corazon, pero no!, a todos nos da la misma respuesta , el mismo mensaje de see not touch, y sin embargo a mi con eso me basta, porque prefiero que viva sola en su mundo loco que a obligarla a pasar la vida en mi raro universo, o sea, que sea la unica parte de su nada a que sea todo en mi todo.

Me desespero de esperar que alguna de mis cuerdas ideas caoticas topen suelo en sus sentidos o golpeen suavemente su pura consciencia para que vea como me veo despues de que el viento y la tempestad acribillen mi crucificado mal trecho y ajado corazon.

Sobrevivire, eso es lo mejor de morir y morir, una y otra vez mas, cuando ya nada me suele salir bien y todo alrededor lo veo en mi contra. Lo unico que me queda es la inmensidad de lo profundo que se ve el vacio desde arriba antes de caer.

sábado, 13 de marzo de 2010

Muy solo y tan tranquilo


Sabes que me reconforta saber que puedo recostarme, sin dar vueltas, muy solo y tan tranquilo en un gran campo verde de flores olor a fresas con crema alrededor, y tenerla a ella solo en pensamientos producto de mis ganas de imaginacion y en profundos sueños que me aten a seguirle prometiendo algo realmente eterno.


Entiendo que solo asi sere menos raro al momento de desempolvar sus notas del baul de mi corazon, y ya que ultimamente no logro controlar rabias mentales o caos entre los engranes de mi alma, solo puedo afirmar que suelo ser el mas idiota hasta que me acuerdo de que podria perder mi nobel por amarla tanto.


En fin lo mejor de decir que asi estoy yo sin ella, es estar sin ella.